martes, 2 de junio de 2015

Me había acostumbrado a no sentir nada, y ahora no sé sentir. No sé nada.
Me estas descolocando y no consigo asimilar si es bueno o si yo que sé.
Joder.

martes, 5 de mayo de 2015

No recuerdo en qué momento comencé a vivir un día a día que fácilmente podría comparar con años de vacío, fracaso y confusión.

Ojalá supiera terminar con todo esto.
Ojalá me leyeras, ojalá me escucharas. Necesito tu apoyo, o el de cualquiera dispuesto a mentirme a los ojos, pero tú le echabas más cojones.
 Necesito una voz con urgencia, una voz cualquiera. No puedo gritar.

domingo, 5 de abril de 2015

La ansiedad que siento ahora me tiene muda.
Podría escribir vacíos mucho más llenos que tus palabras, pero quién los leería.
Actualmente no tengo fuerza para absolutamente nada, perdí la noción del tiempo, las riendas de mi vida y el control de mis emociones.

domingo, 15 de marzo de 2015

Espera decepciones.

Falla todo y se acaba el tiempo.
Si no soy capaz, si no aportan nada y lo correcto está confuso, fracaso sin intentarlo y espero más de lo pactado. Las agujas aprietan más que la inminencia de tu presencia en mi pecho, que ya es decir.
Los kilómetros a cuatro cifras y las horas volviéndose locas, que no puedo. Que siempre he sido muy conformista pero ahora necesito lo imposible.
Incapaz de superarme. Incapaz de comprender a veces, siempre,  y puede que hable de ti. O de el caos al que llamo vida. O de el presente más titubeante que haya "vivido".

Las palabras ya no valen y los hechos, ¿dónde están?

miércoles, 4 de marzo de 2015

Nada encaja.
Y cuando ni escribir te sale, puedes darte por jodida. Y bien jodida.
Me estoy marcando un game over bien grande y en mayúsculas.

domingo, 15 de febrero de 2015

martes, 3 de febrero de 2015

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Tengo miedo. Todo se derrumbó ante mis ojos.
Es increíble que la felicidad sea tan efímera, y que el momento en el que todo se desmorona dure un pestañeo.
Tal vez no es que todo vaya mal, y simplemente sea que tiré la toalla hace mucho tiempo y no tenga cojones para asumirlo.

viernes, 30 de enero de 2015

Durante mucho tiempo he tratado de evitar esta situación.
Hasta he rezado a alguien que sé que  en caso de que exista tiene plegarias mejores que escuchar.
Y ahora que ha llegado el momento ni me lo creo ni quiero creérmelo.
Te acabas de ir, y ya te echo de menos, como todos los días hace nueve años.
Te quiero, abu.
Nunca te apagues.

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Mire donde mire sólo veo callejones sin salida.